Said Kazak, torero: todo un presonaje

Said Kazak, torero: todo un presonaje

Entrevista / artículo extraído de la revista online taurina OpinionYToros.com (10-12-20015, autor: Pla Ventura)

Said Kazak “El Palestino” es el único torero árabe de la historia puesto que, como es fácil adivinar, que salga un matador de toros de Palestina no es nada común, ni mucho menos corriente. Said lleva más de cuarenta años en España y, como él dice, pese a su nacimiento, se siente ya muy español, algo muy lógico porque como dice el refranero español, no eres de donde naces, sino de donde paces. Por ello, Said echó raíces en nuestra tierra, no sin antes haber cumplido su sueño que, en realidad no era otro que ser torero.

La carrera de este hombre se forjó a sangre y fuego. Muchos años tuvieron que pasar hasta que por fin vio culminado el sueño de investirse como matador de toros en Benalmádena, un pueblo malagueño. Said se doctoraba con 42 años sobre sus espaldas, arrastrando toda una carrera llena de obstáculos en la que, entre tantos avatares, tuvo que marcharse varios años hasta México para poder llevar a cabo sus ilusiones. Entendió que en España lo tenía muy difícil por aquello de sumar los festejos obligatorios para poder llegar al doctorado, razón de su exilio mexicano puesto que en el país azteca sí logró el objetivo que pretendía para poder ser matador de toros, algo que hizo años más tarde.

Said Kazak, hombre culto donde los haya, es licenciado en químicas, en filosofía y letras y, a su vez, empresario, tarea de la que ha vivido durante muchos años. Sí, porque de los toros, como él confiesa, hubiera sido imposible. En la actualidad, por motivos de negocios, Said es un viajero incansable; igual le tenemos en Marruecos, Estados Unidos, Bélgica, e innumerables lugares donde culmina sus negocios.


Vestirse de torero para Said es un ritual del que sigue gustando

-Cualquiera podría pensar, Said, que lo suyo como torero ha sido poco más que una anécdota, se lo digo tras repasar su carrera que, llena de obstáculos, no le ha permitido grandes logros.

Al final llegué hasta donde pude, pero que lo intenté, no lo dude usted un momento; hasta sufrí los rigores de una fuerte cornada el día de mi alternativa. No sé si en realidad hubiera conseguido más, pero con lo que logré ya me siento muy satisfecho.

-Le hablo de obstáculos como por ejemplo, tras debutar usted como novillero en la plaza de toros de Ibiza, tuvo que emigrar a México para sumar los festejos correspondientes que le exigían para poder doctorarse, toda una aventura.

Es cierto. Allí estuve tres años, sumé alrededor de treinta festejos que eran los que certificaban que ya podía doctorarme, algo que me hizo muy feliz. Luego, desde el debut hasta la alternativa, como usted dice, pasaron muchos años, pero yo no quería irme del toreo sin lograr mi objetivo que no era otro que ser matador de toros. Por cierto, al hablar de la plaza de toros de Ibiza me entra mucha nostalgia, allí debuté como dice usted y, pensar que ahora dicha plaza ya no existe me llena de tristeza.

-Voy haciendo un ejercicio de memoria como aficionado y, barrunto que en su carrera nada fue sencillo, de ahí los años de espera hasta el doctorado.

Sí se me apura, permítame que le diga que lo mío era una auténtica locura; si era difícil para cualquier español ser matador de toros, imagínese para un árabe; como le digo, una locura al más alto nivel. Pero es algo de lo que me siento orgulloso porque lo que durante muchos años era un sueño, por fin, lo convertí en realidad. Igual le digo que, de no haberlo intentado, sería entonces cuando me sentiría un fracasado.


Junto a su amigo Enrique Martínez ‘Chapurra’

-Claro que, desde aquel 15 de agosto de 1999, fecha de su doctorado, usted ya toreó poco.

Estuve en activo varios años más; toreé poco, esa es la verdad. Pero siempre lleno de ilusiones porque cada vez que me vestía de torero me sentía el hombre más dichoso del mundo. Es verdad que tuve pocos apoyos; muchos, hasta me tomaban a broma cuando en realidad, lo que yo sentía al respecto de ser torero era algo muy serio.

-Claro que, lo realmente curioso sería saber cómo usted se aficionó a los toros viniendo de dónde venía. Imagino que, en Palestina, lo más cercano que pudiera ver usted respecto a un toro sería una vaca de leche.

De haber seguido allí jamás lo hubiera intentado, pero llegué a España y ahí me entró el veneno. De jovencito, estando en la universidad acudí una tarde a Las Ventas y, a partir de aquel momento me sentí poseído por ese “diablo” llamado afición; en aquellos años, igualmente, veía películas de toros que nos daba la primera de TVE y, quedé absorto al respecto de querer ser torero.

-Según me han contado usted llegó a España por “error” si me permite la expresión. Se lo digo porque su señor padre quería enviarle a Alemania para que cursara sus estudios como químico. Al parecer, como quiera que su padre hubiera estudiado en Alemania, lógicamente, entendía que la cultura alemana le favorecería mucho más.

Es cierto lo que usted dice, pero yo me empeñé en venir a España y, como le digo, llevo más de cuarenta años junto a ustedes; no me arrepiento, todo lo contrario. Imagínese usted que, un árabe, logró ser matador de toros en España. ¿Cabe felicidad más grande para mi cuerpo? Además, soy el único palestino que se ha ceñido el traje de luces con orgullo y donaire.


Delante del astado se crece

-Por lo que he podido indagar, usted tenía mucha ilusión pero nunca fue lo que llamamos un “iluso” en el mundo de los toros.

Yo era un enamorado de las fiesta de los toros, hasta el punto de cometer, como le digo, la inmensa locura de haberme convertido en matador de toros, pero siempre tuve los pies en el suelo; yo sabía que vivir de aquella ilusión era algo imposible; logré ser torero y con ello me bastaba y me sobraba. Vivir de dicho arte, eso sí que hubiera sido un milagro inmenso. Por todo ello, me adentré en mi profesión, creé la empresa constructora y pude vivir con holgura y dignidad mi estancia en España.

-Y menos mal, Said, que sus hijos no ha querido emularle.

Afortunadamente. Con un “loco” en casa creo que ya teníamos cubierto el cupo. Uno de mis hijos es fisioterapeuta y ejerce como tal aquí en Madrid.

-A lo largo de tantos años que lleva usted entre nosotros, como he podido saber, ha aparecido usted en distintos medios de comunicación. Está claro que, respecto a usted, a todos nos pica la curiosidad de su vida. Esa situación, ¿le ha beneficiado o perjudicado?

Nada de nada. Ha sido todo anecdótico. Mi personaje ha sido reclamado desde distintos medios pero, como le digo, es algo lógico dada la extrañeza que produce mi persona en el mundo de los toros. Siempre atendí a todo el mundo, porque entendía que era algo muy natural que los medios quisieran saber de mí. Fíjese que, en estos días he sido reclamado por un canal americano en un espacio divulgativo en el que muestran mi faz torera y, ante todo, lo curioso que puedo resultar como personaje en el mundo de los toros.


Said nos muestra su pasión a la hora de torear

-Usted, Said Kazak, por venir de dónde viene, digamos que podría tener todos los argumentos para considerarse un antitaurino y, para fortuna nuestra, usted, por lógica, por lo que ha sido su trayectoria como matador de toros defiende nuestra fiesta a ultranza. ¿Qué les diría a los antitaurinos?

Acá en España tenemos el contrasentido de lo imposible. Imagine que, en muchos lugares la fiesta está declarada como Bien de Interés Cultural y, desde otros extremos, es azotada con saña por algunos grupos políticos. Se ha perdido el respeto en muchos sectores y, en demasiados órdenes; nos preocupamos mucho por nimiedades mientras nos olvidamos de millones de niños, adultos, personas de toda condición, seres humanos en definitiva, que mueren a diario por falta de las más mínimas condiciones que un ser humano debe tener. Y, como le digo, perdemos el tiempo en estupideces por aquello de las prohibiciones de una fiesta que la gozan ustedes desde hace siglos. No entiendo las posturas radicales al respecto; si con entregarnos el respeto uno a otros, con ello ya seríamos felices.

-¿Sigue usted de cerca los devenires de la fiesta de los toros?

Por supuesto que sí. Imagino que como le sucede a usted, procuro estar al tanto de todo lo que ocurre en el llamado planeta de los toros como ustedes dirían; incluso, cuando estoy en Madrid, procuro acercarme a Las Ventas, ese templo del toreo que engrandece la fiesta de los toros.

-Imagino, Said, que cada vez que acude a Las Ventas, quiero pensar que pasará por su mente la idea de haber podido confirmar su alternativa en dicha plaza.

Eso ya hubiera sido la culminación de todos mis sueños; era algo muy complicado que, en honor a la verdad, ni siquiera lo intenté; era una responsabilidad mayúscula que, en honor a la verdad, creo que hice lo que debía. Pero de que hubiera sido maravilloso, puede usted afirmarlo.


También muestra un estilo muy depurado

-Por todo lo que he visto, Said, desde siempre, se conformó con lo poco que logró, hasta el punto de que si no recuerdo mal, usted hasta dijo que el toro pone a cada cual en su lugar.

Y es cierto. No logré más en el mundo de los toros por falta de medios, de apoyos que, de haberlos tenido, igual hubiera quedado donde estoy, pero sí, con lo que logré me siento dichoso; mírelo usted por la parte romántica, ¿acaso no es un gran éxito de mi parte que un palestino pueda decir que es matador de toros? Con eso ya me siento venturoso.

-Señor Said Kazak, muchas gracias por sus palabras, por su amabilidad por contarnos pasajes hermosos de su vida. Ha sido un placer, un verdadero honor haber conversado con un romántico empedernido, con un ser tan especial como usted que, siendo árabe, ha sabido amar nuestra cultura e, incluso, hasta ser partícipe de la misma como es el caso de haber llegado a ser matador de toros. Lo dicho, mis respetos para usted y muchas gracias.

Imágenes cedidas por el torero

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